Sobre este episodio
Con una dinámica de concurso musical de fondo (adivinar quién canta "A tus pies"), el programa se mete de lleno en un tema incómodo: el chisme. La pregunta que lanzan en redes es directa: "¿Has sido cómplice de algún chisme? ¿De qué te sirvió?". Las respuestas de los oyentes son variadas pero casi unánimes en su conclusión: "no sacas nada productivo, solo son enredos"; "me sentí sinceramente sucia"; y una frase que se queda dando vueltas en el estudio: "lo que Juan dice de Pedro dice mucho más de Juan que de Pedro".
Horacio y Leonardo llevan la reflexión a Santiago 3, el pasaje que compara la lengua con "un pequeño fuego que puede incendiar un gran bosque", y recuerdan que Dios dio dos oídos y una sola boca "para que hablemos menos y oigamos más". Citan también el mandamiento del Deuteronomio "no andarás chismeando entre tu pueblo" y lo conectan con el noveno mandamiento, no dar falso testimonio, señalando que el chisme muchas veces es precisamente eso: algo que no se sabe con certeza pero se repite igual.
El programa no se queda en lo espiritual: advierte sobre las nuevas formas que toma el chisme hoy, desde el "teléfono descompuesto" clásico de los pueblos chicos hasta los fake news y los deepfakes generados con inteligencia artificial, capaces de poner palabras falsas en boca de cualquiera. También citan un dato que "compara al chisme con el cáncer de las sociedades modernas", según estudios sociológicos mencionados en el programa.
El cierre es una autocrítica compartida: los propios conductores reconocen haber caído alguna vez en la complicidad de un chisme, y coinciden en que la salida no es explicarlo mucho sino cortarlo simplemente: "si yo no estuve ahí, no me interesa lo que me quieran contar".

