Sobre este episodio
El programa parte de una pregunta abierta a la audiencia: ¿dónde se encuentra realmente la paz? Repasan las definiciones de la Real Academia Española —ausencia de conflicto bélico, tranquilidad, sosiego— y señalan que, más allá de los grandes conflictos internacionales (mencionan, con alivio, el alto el fuego reciente en Medio Oriente), la guerra más difícil de resolver suele ser la que cada persona libra consigo misma.
La reflexión de Leonardo se apoya en Isaías 9:6, donde el profeta anuncia que el Mesías sería llamado "Príncipe de Paz", y en el relato del nacimiento de Jesús, cuando los ángeles cantan "gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres". Cita Romanos 5:1 ("justificados por la fe, tenemos paz para con Dios") y las palabras de Jesús a sus discípulos antes de partir: "mi paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da" (Juan 14:27).
En la sección "Detrás de escena", Pablo cuenta la historia del himno "Santo, Santo, Santo", escrito por Reginald Heber en Inglaterra tras la muerte de su hija de seis meses, y publicado después de su propia muerte por su esposa Amelia —un himno nacido, señalan, en medio del dolor y no de la comodidad.
El cierre retoma Filipenses 4:7, "la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento", como la paz que ni la ONU ni el dinero ni ninguna solución humana pueden dar por sí solos, y que el programa presenta como la única capaz de sostener a una persona en medio de cualquier circunstancia, buena o mala.

