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Un leproso, Un paralitico y Un hombre con su mano seca

Un Leproso, Un Paralitico y Un Hombre con su Mano Seca

Si este título te llama la atención imagínate cual fue le asombro de nuestros niños en un sábado más de escuelita Bíblica cuando después de llegar a tiempo para comenzar apenas pasadas las 14:30 hs. La maestra Sara junto con los ayudantes Pablo, Lucciana y Abraham los esperaban como cada sábado con sorpresas bíblicas y la clásica merienda al finalizar.

Hoy toco hablar y conocer 3 historias milagrosas de Jesús, estas nos sorprenden aún hoy a quienes estamos hace un tiempo en el camino de Salvación de Jesucristo, imagínate a los niños conociendo estas historias que nada tiene que ver con Hollywood, solo están en la Biblia para nuestro ejemplo y aprendizaje sobre quien fue y quien es Jesús.

Hablemos de la primera historia:

Un día, Jesús estaba en un pueblo. De pronto llegó un hombre que estaba enfermo de lepra, se inclinó delante de Jesús hasta tocar el suelo con la frente, y le suplicó: ”Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo? Jesús extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo: ”¡Sí quiero! ¡Queda sano! De inmediato, el hombre quedó completamente sano. Después, Jesús le dijo: ”No le digas a nadie lo que sucedió. Ve con el sacerdote y lleva la ofrenda que Moisés ordenó; así los sacerdotes verán que ya no estás enfermo. Jesús se hacía cada vez más famoso. Mucha gente se reunía para escuchar su mensaje, y otros venían para que él los sanara. Pero Jesús siempre buscaba un lugar para estar solo y orar. ‘

En los tiempos de Jesús la Lepra eran una enfermedad común y sin cura, por cuidado higiénico y de contagio el enfermo de lepra debía estar separado del resto de la sociedad, sin contar en el aspecto que la persona tiene cuando esta enfermedad de la piel está presente, siendo marginado, y claro está al no haber cura muchos solo esperaban que en medio del sufrimiento de la enfermedad les llegara la muerte.  Teniendo en cuenta este contexto es cuando Jesús actúa en base a la Fe de este leproso que se acerca con sinceridad a Jesús y reconociendo su autoridad y poder le pregunta “¿quieres sanarme?”  y Jesús no solo responde positivamente, sino que tiene una acción amorosa que nadie estaría dispuesto a realizar en ese contexto “toco al enfermo” y lo sana. 

En este contexto de la enseñanza se les muestra fotos a los niños de cómo era la mancha en la piel que provocaba la lepra y los niños quedaron sorprendidos de como Jesús sana al instante, porque asi actúa su poder y su amor: ¡¡¡al instante!!!

Hablemos de la Segunda Historia:

En cierta ocasión, Jesús estaba enseñando en una casa. Allí estaban sentados algunos fariseos y algunos maestros de la Ley. Habían venido de todos los pueblos de Galilea, de Judea, y de la ciudad de Jerusalén, para oír a Jesús. Y como Jesús tenía el poder de Dios para sanar enfermos, llegaron unas personas con una camilla, en la que llevaban a un hombre que no podía caminar. Querían poner al enfermo delante de Jesús, pero no podían entrar en la casa porque en la entrada había mucha gente. Entonces subieron al techo y abrieron allí un agujero. Por ese agujero bajaron al enfermo en la camilla, hasta ponerlo en medio de la gente, delante de Jesús. Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al enfermo: «¡Amigo, te perdono tus pecados!» Los maestros de la Ley y los fariseos pensaron: «¿Y este quién se cree que es? ¡Qué barbaridades dice contra Dios! ¡Solo Dios puede perdonar pecados!» Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, y les preguntó: «¿Por qué piensan así? Díganme: ¿qué es más fácil? ¿Perdonar a este enfermo, o sanarlo? Pues voy a demostrarles que yo, el Hijo del hombre, tengo autoridad aquí en la tierra para perdonar pecados.» Entonces le dijo al hombre que no podía caminar: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» En ese mismo instante, y ante la mirada de todos, el hombre se levantó, tomó la camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron admirados y llenos de temor, y comenzaron a alabar a Dios diciendo: «¡Qué cosas tan maravillosas hemos visto hoy!» ‘

En esta ocasión se pone de manifiesto la Fe no solo del enfermo sino de quienes amaban al enfermo, sus amigos. Amor que se demuestra con el gran esfuerzo que estos amigos ponen en práctica, al encontrarse con el obstáculo de no poder llegar a Jesús, por causa de la multitud que estaba escuchando su mensaje, pues con ingenio abren el techo del lugar para poner delante de Jesús a su amigo.  Cuantas veces no tenemos las fuerzas o capacidad para llegar a Jesús por nuestros propios medios, pero hay quienes no desmayan con tal que lleguemos a Jesús y encontremos la respuesta que necesitamos.

Jesús en esta oportunidad no solo demuestra que su poder divino para sanar, sino que también, deja en claro su autoridad para el perdón de nuestros pecados, que es otro de sus milagros: el perdón.

Hablemos de la Tercera y Última Historia de la Jornada:

‘Otro sábado, Jesús fue a la sinagoga para enseñar. Allí estaba un hombre que tenía tullida la mano derecha. Los fariseos y los maestros de la Ley estaban vigilando a Jesús, para ver si sanaba la mano de aquel hombre. Si lo hacía, podrían acusarlo de trabajar en el día de descanso. Jesús se dio cuenta de lo que ellos estaban pensando, así que llamó al hombre que no podía mover la mano y le dijo: «Levántate, y párate en medio de todos.» El hombre se levantó y se paró en el centro. Luego Jesús dijo a todos los que estaban allí: «Voy a hacerles una pregunta: “¿Qué es correcto hacer en día de descanso? ¿Hacer el bien, o hacer el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?”» Y después de mirar a todos, Jesús le dijo al hombre: «Extiende la mano». El hombre la extendió, y la mano le quedó sana. Pero aquellos hombres se enojaron muchísimo y comenzaron a hacer planes contra Jesús.


Caramba, en todos los tiempos ha habido y habrán los fanáticos religiosos que quieren poner tropiezo al amor de Jesús, pero aun asi Jesús usa estas oportunidades para derramar su amor y su enseñanza.  Una ves mas el Señor pone a pensar a los presentes sobre las prioridades de la vida, “¿Qué es correcto?” “¿hacer el bien o el mal?” cualquiera fuera el día.  La sanidad es instantánea cuando actuamos en respuesta a su llamado.

Maravillosa experiencia poder navegar por las historias de Jesús y sus milagros.  En el camino nos encontramos con personas comunes de la época y porque no ver en esas personas un representante de nuestra época de cada uno de nosotros. Eres un leproso marginado por la sociedad o por las consecuencias de tus decisiones; pues puedes venir a Jesús con sinceridad y fe reconociendo su autoridad y amor y ser sano. Eres alguien que no puede llegar por sus propios medios a Jesús, ya que no tienes la fuerza, pues seguro existe en tu entorno ese amigo que con fe amor y esfuerzo te ayudará a llegar a la presencia de Jesús para recibir lo que necesitas: la sanidad de tu corazón y el perdón de tu pecado. Entiendes que parte de ti esta, seca, tullida, pues si estas prestando atención a las palabras de Jesús el ya puso su mirada en ti para darte esa sanidad que necesitas.

Claro esta no podía faltar el tiempo didáctico con los chicos, asi que: a dibujar se ha dicho, nuestros chicos dibujaron cada uno sobre lo aprendido, algunos dibujaron al hombre de la mano seca, otros a los amigos bajando al paralítico por el techo y otros al leproso, para luego tener un tiempo de recreo y juegos, para finalizar con la merienda…. Umm! Gracias a Dios por la oportunidad de poder enseñarle a los chicos aquellos valores que cambiaron nuestras vidas para bien.

Asi termina un sábado más de escuelita bíblica y merendero en la Iglesia Jesús es el camino.

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